Por Oscar Villeda

Aún y cuando las dirigencias de los partidos: de la Revolución Democrática (PRD), Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) se empecinan en convencer a la población de que la alianza “Va por México” es la mejor opción como grupo opositor al gobierno federal, a ras de piso la realidad es otra, ya que militantes y simpatizantes han levantado la voz exigiendo que se respeten sus derechos partidistas y el que, tengan la libertad de elegir a sus propios representantes sobre todo en el ámbito local.
La repartición de candidaturas (Diputaciones Federal y local, gubernatura y alcaldías) por las cúpulas partidistas ha generado un sentimiento de impotencia e inconformidad en las estructuras, sobre todo cuando no se identifican con el candidato y sus ideales -si es que aún los tiene-. Por todo el territorio nacional y en nuestro caso Michoacán se han generado muestras de desconcierto y la región Oriente no es la excepción.
Desde el municipio de Huetamo hasta Epitacio Huerta las voces comienzan a resonar con mayor fuerza, en Carácuaro priistas se niegan a respaldar la reelección de Elisenda Garduño Garduño (https://evolucionenlineamich.wixsite.com/website-1/post/carakua-piedra-en-el-zapato-para-la-alianza); en Áporo, denuncian la imposición de candidatos que no representan al sol azteca, además de rechazar la alianza (https://evolucionenlineamich.wixsite.com/website-1/post/no-a-la-imposicion-de-candidatos-en-áporo); en Zitácuaro, los priistas amagan con trabajar para el equipo contrario PT-Morena o cualquier otra opción luego de sentirse desplazados por agentes externos.
En Ciudad Hidalgo el desgaste entre panistas es evidente tras la elección de su representante a la presidencia municipal, Idalí Acuña Avilés, quien fue electa al obtener 141 votos sobre los 111 alcanzados por Francisco José Pérez Pérez; la polarización podría convertirse en una ventana de oportunidad para los perredistas que durante años han buscado posicionarse en dicho territorio y con ello, renegociar alguna otra plaza.
Y es que, la alianza PRD-PAN-PRI permite que se cambien de una posición a otra “a fulanito por sutanito”, aunque en el pecado podrían llevar la penitencia, tal es el caso del alcalde perredista Juan Luis García Conejo, quien había manifestado su deseo por reelegirse teniendo -en las estadísticas- muy buenas posibilidades; no obstante, ahora su imagen se promueve como aspirante a la Diputación Local por el Distrito de Huetamo, aprovechando el empuje y trabajo realizado por el actual legislador Octavio Ocampo Cordova, pero y entonces ¿en dónde quedó la formula encabezada por Bernardo Corona?, a quien por cierto se le ha visto fuertemente activo como acompañante del precandidato a la gubernatura por Michoacán, Carlos Herrera Tello, en Morelia, Uruapan, Pátzcuaro, Tacámbaro, etc, municipios que no forman parte del Distrito XVIII.
En términos generales los dirigentes estatales pareciera que se han olvidado de las bases, de sus necesidades y es ahí donde nace la inconformidad, en tono de advertencia los priistas de Tuzantla han manifestado que serán “ellos y sólo ellos” quienes decidirán si apoyan o no las candidaturas comunes (https://www.facebook.com/EvolucionEnLineaMichoacan/photos/a.497950700609488/945431415861412/) manifestación que ha hecho eco en alcaldías como: Angangueo, Zitácuaro, Epitacio Huerta, Hidalgo, Senguio, por mencionar. De tal forma que habría que preguntarse ¿quienes realmente definen el rumbo de los partidos, los militantes o los dirigentes?, porque cada voto en las casillas cuenta ¿o no?.
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